Con Cáncer y Estupenda

Belleza, Bienestar y Estilo de Vida en el Cáncer de mama

¡LA GOTITA QUE PERFORA LA ROCA, HOY EL AZÚCAR!

Os he contado un montón de veces que vivo rodeada/sitiada por el género masculino; en mi rutina diaria tengo mis momentos de vida propia y así sobrevivo, ya me he hecho e incluso disfruto mucho esos momentos (algún día una comedia distinta a “Resacón en las Vegas”chicos???); Pero encerrada en un coche 4 horas no hay quien se escape de oír de fondo el susodicho programa deportivo. Pues el otro día hasta agradecí ese momentazo; me quedé con una frase de nosequé entrenador que me encantó:” UNA GOTA DE AGUA PERFORA UNA ROCA NO POR SU FUERZA SINO POR SU CONSTANCIA”; no sé quién es su autor pero me pareció muy de San Agustin (Agustín de Hipona para nuestros hijos).
Mientras el resto del coche seguía atento a los goles de Raúl, yo me quedé en “mi vida propia” pensando la cantidad de situaciones en nuestras vidas en las que esta frase es perfectamente aplicable; ¡la pienso incorporar a mi léxico!

Me he dado cuenta este verano que casi todo el mundo de mi entorno ha captado el mensaje que nos dan por todas partes de la importancia de hacer deporte; cada vez más gente, que antes no lo hacía, dedica diariamente un ratito de sus vacaciones a correr, nadar, andar, jugar al tenis, pádel, golf, …más mallorquines; Palas, Fútbol, Voley, Surf,…más de playa Cántabra. Pero en las conversaciones vespertinas tan agradables de chicas en la playa también me he dado cuenta de que la importancia que tiene la alimentación en una vida saludable no se ha captado. En descarga de mis amigas playeras diré que ninguna tiene cáncer (yo antes tampoco me preocupaba tanto) y que los efectos beneficiosos de la alimentación no son tan visibles como el bienestar que provoca el ejercicio físico, que es inmediato. Y como aquí queda muuucho terreno por recorrer, es donde pienso aplicar lo de la gota; pretendo ser constante, hasta que consiga perforaros!

Empiezo con la gotita, hoy ¡EL AZÚCAR!

Me acuerdo hace unos años con mi hijo en el dermatólogo, un tío muy peculiar, que le preguntó que qué desayunaba; yo toda chula pensé ” Que corte se va a llevar” porque según le contó Tayo, nuestro desayuno consistía en zumo de naranja natural recién exprimido, pan de barra con aceite y tomate y leche; Ni cereales, ni galletas, ni bollos,…¡ Pues no sabéis la bronca! Que si faltaban proteínas, que si la naranja no se puede exprimir porque es un hidrato que se debe digerir lentamente, … salimos los dos tronchados cuando nos contó que su hijo desayunaba pechugas de pollo a la plancha y 2 peras (” un pin para su hijo” comentario textual de Tayo). Tenía su truco, nos quería vender el curso carísimo de nutrición que imparten en su centro estético; pero no le faltaba razón. Así que ésta fue la primera vez que oí hablar de los picos de insulina y el índice glucémico.

Os voy a intentar resumir lo que apunta el Dr.David Servan en su libro ANTI CÁNCER sobre la relación del azúcar con el cáncer; Os ahorro todos los estudios publicados que lo demuestran, (la que quiera documentarse los tiene en su libro), pero cada una de las afirmaciones que os transmito tiene uno detrás, incluso el que le supuso a su autor el premio Nobel de medicina:

“El consumo de azucares refinados se ha disparado. Nuestros genes se formaron en un entorno en el que cada individuo consumía un máximo de 2 kg de miel al año,…a finales del siglo XX alcanzó la impresionante cantidad de 70kg de azúcar al año”.
“Cuando ingerimos azúcar o harinas blancas, es decir, alimentos con alto índice glucémico, los niveles de azúcar en sangre aumentan rápidamente. De inmediato el cuerpo libera la dosis de insulina necesaria para que la glucosa pueda penetrar en las células. Esta secreción de insulina va acompañada de la emisión de otra molécula, llamada IGF(…) cuya misión es estimular el crecimeinto celular.” ” hoy sabemos que los picos de insulina y la secreción de IGF estimulan de manera directa no solo el crecimiento de las células cancerosas, sino también su capacidad para invadir tejidos vecinos”.
” En la segunda mitad del siglo XX arraigó en la alimentación occidental (…) el sirope de fructosa extraído del maíz, una mezcla entre fructosa y glucosa. (…) omnipresente en los alimentos industriales”
“Las personas que siguen una alimentación asiática con bajo contenido de azúcar tienden a presentar entre cinco y diez veces menos cánceres provocados por alteraciones hormonales que las personas cuya alimentación incluye elevadas dosis de azúcar y alimentos refinados, que es lo típico en la mayoría de los países industrializados”.

Concluye diciendo que para protegernos del cáncer deberíamos reducir seriamente el consumo de azúcar procesado y harinas blancas; Aquí van sus consejos prácticos, supongo que son los que nos iban a dar en ese curso carísimo de nutrición y lo que a nosotras nos interesa de verdad, mucho más que las explicaciones científicas:

Acostumbrarse a tomar café o té sin azúcar, o endulzarlos con sustitutos naturales, sirope de ágave, de Stevia,…
Contentarse con 2 o 3 postres a la semana; no hay límite si se toma fruta natural siempre que no se endulce con azúcar o siropes.
Consumir pan de multicereales elaborado con trigo mezclado con al menos otros 3 cereales (avena, centeno, semillas de lino,…) o pan elaborado con “masa madre” en lugar de levadura química.
Evitar arroz blanco y sustituirlo por integral o Basmati, ambos con índice glucémico menor.
Tomar verduras y legumbres que tienen además de índice glucémico bajo, sustancias fitoquímicas que luchan contra el crecimiento del cáncer.
No tomar dulces ni aperitivos entre horas, si se toman, se deben combinar con la fibra de la verdura o de la fruta o con grasas buenas como el aceite de oliva, sino es imposible parar un aumento de la insulina.

Y para nosotras que YA tenemos cáncer yo añadiría:

Desterrad el azúcar blanco, directamente no lo compréis, endulzad con sirope de ágave o miel, sino con azúcar moreno de la zona bio del súper, no moreno procesado. A ver qué se os ocurre para embaucar al mundo de la hostelería; es casi imposible tomarse un té o un café con azúcar moreno o miel, ¡ni se me ocurre pedir sirope de ágave, claro!

Los cereales, bollos, galletas, chuches… Que sean una excepción. Se desayuna o merienda ensaimada, sobao, roscón, donuts, bizcochos caseros … en temporada, que esa gota no perfora, pero NO LOS CONSUMIMOS a diario. Imposible no comprar cereales o galletas en una casa con niños; bueno pues hacemos un trato, una caja al mes;

Si te da el mono de dulce, chocolate negro de más de 70% o fruta, la forma más sana de tomar azúcar.

Hacemos gestos para concienciar a los que NO tienen cáncer a nuestro alrededor: Intentamos mirar la etiquetas, evitamos comprar alimentos procesados y educamos con la despensa; A los niños les regalamos cromos, TBO’s (que antigua!) o chocolate mejor que bollos y chuches (de vez en cuando SI, no como norma) ;

No cuesta nada cambiar de rutinas, no seáis vagas, todo es proponérselo; es como hacer un nuevo plato, el primer día es más laborioso pero luego sale sólo.
Claramente chicas ese esfuerzo además lo tenemos que hacer nosotras; tenemos adjudicado el rol “ALIMENTACION FAMILIAR” ¡también lo he comprobado en la tertulias playeras!

¡Menudo rollo os he soltado! El próximo viernes prometo uno LIGHT!

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